Nuestra piel forma el límite físico entre nosotros y el mundo exterior, pero aún guarda una sorprendente cantidad de secretos. Ahora, investigadores de Japón han descubierto que las células nerviosas sensoriales en nuestra piel hacen más que solo ayudarnos a sentir nuestro camino.

En un estudio publicado este mes en Cell Reports, un grupo de investigación dirigido por el Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio, reveló que las neuronas sensoriales en la piel humana juegan un papel importante en la pigmentación.

La pigmentación en nuestra piel es causada en parte por un grupo de sustancias conocidas como melanina, que son producidas por células de la piel llamadas melanocitos. Cuando los melanocitos se dañan o se reducen en número, esto conduce a una producción de melanina aumentada o limitada, lo que resulta en trastornos de la pigmentación. Por lo general, estos cambios de melanina son a largo plazo, localizados y desiguales, como parches de color en la piel. Los mecanismos que sustentan el mantenimiento y desarrollo de estos parches son en su mayoría desconocidos.

«Cada vez más, la evidencia apunta a la posibilidad de que la interacción entre las neuronas y los melanocitos desempeñe una serie de funciones clave en la piel humana», dice el autor principal del estudio, Siu Yu Chow. «Esto incluye la regulación de los melanocitos por las neuronas sensoriales».

En su estudio, los investigadores exploraron la relación entre las neuronas sensoriales y los melanocitos, y encontraron que había un mayor grado de contacto entre ellos en el tejido del parche del color de la piel que en el tejido de control. Cuando se cultivaron con neuronas, también se encontró que los melanocitos tenían una mayor pigmentación y una mayor tasa de supervivencia. Los melanocitos cultivados en medios de crecimiento que habían sido acondicionados con neuronas sensoriales mostraron una mayor supervivencia, así como dendritas más largas (extensiones de la célula similares a ramas); estos efectos eran específicos de los melanocitos.

«Además, identificamos proteínas secretadas por las neuronas sensoriales, incluida la molécula de orientación repulsiva B (RGMB)», explica Yoshiho Ikeuchi, autor principal. «Descubrimos que RGMB promueve la supervivencia y la oscuridad de los melanocitos».

El estudio reveló que las neuronas sensoriales desempeñan un papel en la modulación de una serie de características de los melanocitos humanos a través de la secreción de RGMB, que es un factor clave que estimula los melanocitos.

«Nuestros resultados resaltan la importancia de las neuronas sensoriales para la pigmentación y la fisiología de la piel», dice Chow.

Los trastornos de la pigmentación, incluidas las manchas de color en la piel, son comunes y pueden provocar problemas psicosociales; también suelen estar relacionados con problemas de salud como las enfermedades neurocutáneas (enfermedades que afectan el sistema nervioso y la piel) y el melanoma. Sin embargo, la efectividad de los tratamientos químicos y tópicos para estos es limitada. Los resultados de este estudio podrían conducir al desarrollo de nuevos fármacos para su uso con las terapias actuales al permitir el descubrimiento de moléculas y mecanismos previamente desconocidos que incluyen RGMB.