Si bien no todo el comportamiento impulsivo habla de enfermedad mental, una amplia gama de trastornos de salud mental que a menudo surgen en la adolescencia, incluida la depresión y el abuso de sustancias, se han relacionado con la impulsividad. Por lo tanto, es especialmente importante encontrar una manera de identificar y tratar a aquellos que pueden ser particularmente vulnerables a la impulsividad en una etapa temprana de la vida.

Un grupo de investigadores, dirigido por académicos de la Universidad McGill, ha desarrollado una puntuación con base genética que podría ayudar a identificar, con un alto grado de precisión (mayor que cualquier puntuación de impulsividad actualmente en uso), los niños pequeños que están en mayor riesgo de la conducta impulsiva.

Sus hallazgos son especialmente convincentes porque la puntuación que desarrollaron fue capaz de detectar a aquellos con un mayor riesgo de impulsividad dentro de tres muestras de niños de comunidades étnicamente diversas, de una cohorte de cerca de 6,000 niños.

Este descubrimiento de una puntuación novedosa para la impulsividad en la vida temprana puede informar estrategias y programas de prevención para niños y adolescentes que están en riesgo de trastornos psiquiátricos. Además, al describir la función de las redes de genes que componen la puntuación, el estudio puede estimular el desarrollo de nuevas terapias en el futuro.

Un cambio de perspectiva conduce a nuevos hallazgos

La puntuación de riesgo de impulsividad se desarrolló al observar la coexpresión de varios genes en la corteza prefrontal y el cuerpo estriado, áreas del cerebro que desempeñan un papel en la toma de decisiones y la regulación emocional, entre otras cosas.

«Por lo general, los enfoques genéticos para identificar la firma neurobiológica de la impulsividad (o cualquier otra afección o enfermedad) tienden a centrarse en identificar la variación en unos pocos marcadores genéticos que podrían ser responsables del problema», dijo Patricia Pelufo Silveira, profesora asociada en del Departamento de Psiquiatría e Investigador del Centro de Investigación Douglas y uno de los dos autores principales del artículo reciente en Psiquiatría Molecular. «Llegamos al problema desde la dirección opuesta, centrándonos en un gen que se sabe que está asociado con la maduración del cerebro en estas dos áreas clave y luego buscando una red de otros genes que estuvieran más estrechamente asociados con él».

Tomó mucha caza

Este enfoque se basó en un trabajo anterior en modelos de ratones, dirigido por Cecilia Flores, coautora principal del artículo y profesora titular en el Departamento de Psiquiatría, que identificó la importancia de un gen específico (conocido como DCC), que actúa como una «pista de orientación» que determina cuándo y con precisión dónde las células de dopamina del cerebro forman conexiones en la corteza prefrontal y el cuerpo estriado. Este desarrollo coordinado es esencial para la maduración del control de los impulsos.

Pero para crear el nuevo puntaje de impulsividad, se necesitó mucha búsqueda para reducir los genes más estrechamente asociados con DCC. «Nuestro enfoque explota el hecho de que los genes operan dentro de redes complejas que, en última instancia, realizan funciones biológicas muy precisas. Estas llamadas redes de genes tienen la propiedad de ser altamente específicas de tejido, por lo que comenzamos con una mirada imparcial a los grupos de genes que se coexpresan con DCC en regiones del cerebro conocidas por desempeñar un papel importante en el apoyo al control inhibitorio», dice el coautor José María Restrepo, estudiante de doctorado en el Programa Integrado en Neurociencia de la Universidad McGill.

«Los resultados subrayan la importancia del intercambio de datos y la ciencia abierta», agrega Flores. «Imagínese si hubiéramos tenido que recopilar esta información en todos estos países durante todos estos años. Nuestro descubrimiento solo fue posible porque teníamos acceso a todos estos datos».