Un nuevo estudio de la TU Dresden muestra que los movimientos oculares durante el procesamiento de las tareas proporcionan información sobre lo que la persona respectiva está ocupando actualmente y qué objetivos se persiguen dentro de la tarea. Estos hallazgos podrían desempeñar un papel en la organización del trabajo de pantalla en el futuro.

Constantemente movemos nuestros ojos para obtener información importante del entorno. Medir los movimientos oculares permite comprender cómo se procesa la información. El trabajo anterior ha demostrado que la nueva información visual conduce a un cierto patrón de movimientos oculares. En particular, se distinguen dos tipos de procesamiento visual. En el llamado modo ambiental, los ojos se mueven rápidamente a grandes distancias para obtener inicialmente impresiones aproximadas de objetivos potencialmente interesantes. Por lo tanto, se utiliza para la orientación espacial general. Una vez que se completa este proceso, la información específica se visualiza durante períodos de tiempo más prolongados y se procesa con mayor profundidad, según el objetivo y el nivel de interés. Este es el llamado modo de enfoque. Hasta ahora, estos cambios en los patrones de mirada se han encontrado principalmente en el contexto de cambios en el entorno, es decir, estímulos externos.

En un estudio reciente de la Cátedra de Psicología de la Ingeniería de la Technische Universität Dresden, Sebastian Pannasch y su equipo han investigado hasta qué punto estos patrones también se producen como resultado de estímulos internos. Para ello, se pidió a los sujetos de prueba que resolvieran una tarea en la pantalla de una computadora en la que debían armar un cubo de Rubik según un modelo para que todos los lados correspondieran exactamente a las especificaciones del modelo. El estímulo externo, es decir, la configuración en la pantalla y la tarea, permanecieron iguales. La evaluación de los movimientos oculares medidos mostró que el modo ambiental para la reorientación siempre ocurría cuando se tomaba información durante diferentes subtareas del rompecabezas, por ejemplo, cuando se seleccionaba o verificaba una pieza del rompecabezas para ver si coincidía con la especificación.

Para Sebastian Pannasch, profesor de psicología de la ingeniería e investigación cognitiva aplicada en Technische Universität Dresden, los nuevos hallazgos son prometedores: «Nuestros resultados muestran que los ojos no solo son un espejo proverbial del alma, sino que en realidad y de manera mensurable brindan información sobre lo que somos». actualmente comprometidos y qué objetivos estamos persiguiendo dentro de una tarea. Los movimientos oculares podrían ser un indicador del estado de atención durante el procesamiento de tareas. En estudios posteriores, por lo tanto, investigaremos si estos nuevos hallazgos pueden usarse para organizar el trabajo de la pantalla».