Aunque es bien conocida como una enfermedad respiratoria, el COVID-19 también puede afectar el sistema nervioso, provocando dolores de cabeza y fatiga y anulando el sentido del olfato. Pero no está claro si estos síntomas son causados ​​por una respuesta inmune o por el propio virus que invade el sistema nervioso central (SNC). Ahora, los investigadores que informan en ACS Infectious Diseases han desarrollado una nueva herramienta y una posible vacuna candidata que podría ayudar a los científicos a comprender cómo el SARS-CoV-2 podría estar invadiendo estas células.

En los últimos dos años, los investigadores han estado tratando de comprender mejor el virus y desarrollar vacunas contra él. Hasta la fecha, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado cuatro vacunas contra el COVID-19. Ofrecen una gran protección contra el virus, pero algunas personas que han recibido las vacunas aún contraen COVID-19. Para desarrollar vacunas y tratamientos aún mejores, muchos científicos deben realizar experimentos con el virus real, que solo se puede manejar en laboratorios muy especializados. Trabajar con virus vivos puede poner en riesgo al personal, y el requisito de configuraciones especialmente diseñadas puede limitar el alcance de la investigación que pueden realizar algunos equipos.

En cambio, una estrategia más segura y fácil es usar partículas similares a virus (VLP), que son imitaciones moleculares que se ven y actúan como un determinado virus sin ser infeccioso. Las partículas incluso pueden servir como una vacuna en sí mismas, como es el caso de dos que están disponibles actualmente contra el virus del papiloma humano. Los investigadores han desarrollado VLP de SARS-CoV-2 anteriormente, pero aún tienen que estudiar específicamente cómo afectan el SNC. Entonces, Manidipa Banerjee y sus colegas querían crear VLP de SARS-CoV-2 y someterlas a pruebas para ver si funcionan como las reales y si algún día podrían usarse como vacunas.

Los investigadores crearon VLP con las cuatro proteínas estructurales principales del SARS-CoV-2 (el pico, la membrana, la envoltura y la nucleocápside) y les permitieron autoensamblarse en pequeñas partículas esféricas. Las partículas se parecían al SARS-CoV-2 y podrían unirse a ACE2, a la que el virus se adhiere para ingresar a las células humanas. En otros experimentos, el equipo demostró que las VLP podían ingresar a las células cerebrales en placas de Petri, y el proceso dependía tanto del colesterol como de una enzima llamada dinamina. Además, las VLP engañaron al sistema inmunitario para que lanzara un contraataque en ratones, tal como lo hace contra el SARS-CoV-2. Los investigadores dicen que las VLP podrían, por lo tanto, usarse en futuras investigaciones de desarrollo de vacunas y para controlar mejor lo que hace que este nuevo virus funcione.